En pocas palabras

La Transparencia en las Administraciones Públicas tiene como objetivo facilitar a la ciudadanía información sobre asuntos de gobierno y gestión.

No se trata únicamente de facilitar la rendición de cuentas, sino de mejorar la gestión pública y por lo tanto la eficiencia en el funcionamiento de las Administraciones Públicas.

Podemos definir la Transparencia como una política pública que se proyecta al menos sobre tres dimensiones:

  • Por un lado está la Publicidad activa. Consiste en la difusión “proactiva” de la Administración Pública, de la información pública relevante fundamentalmente a través del Portal de la Transparencia.
  • Por otro lado tenemos el Derecho de acceso a la información pública, es decir, las personas físicas y jurídicas podrán ejercer el derecho a solicitar el acceso a la información pública, entendiéndose como información  pública, cualquier tipo de contenido o documento, independientemente del soporte que se utilice, que obre en poder de la Administración Pública y que haya sido elaborado, modificado o adquirido en el ejercicio de sus funciones.

La denegación de acceso a la información sólo se podrá realizar en aquellos casos en los que compruebe que el acceso a esa información puede provocar un daño efectivo al interés público o pueda vulnerar el derecho de protección de datos personales.

Se trata de una dimensión específica de la Transparencia “pasiva” porque la activa la ciudadanía, no el poder público.

  • Y, finalmente, podríamos hablar de una Transparencia “colaborativa”, que enlaza con la Apertura de Datos (Open Data), y la reutilización de la información, para vehicular procesos de participación ciudadana en el impulso, diseño, ejecución, resolución o evaluación de políticas públicas.